La ciudad se rinde ante Morfeo. Las ténues luces sobreviven como pueden, ténues hasta el último suspiro. Su tenuidad mece y estremece a una ciudad somnolienta, que inevitablemente se ve en un abismo profundo e incierto. Incierto. Incierto a la vez que revelador. Puede que necesite de un ténue suspiro para caer. Y despertar. Y cegarse. Y maravillarse. Y abrigarse con el ténue manto de ténues luces, atisbadas de sueños. Ténues luces que sobreviven como pueden, ténues hasta el último suspiro. La ciudad se rinde ante Morfeo...
...con un toque de jazz.

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